En Buenos Aires, cuando llueve, la gente maneja con el freno apretado y si mirás bien, cuando cae la noche más oscura que de costumbre por Santa Fé, la ciudad parece festejar la navidad, danzando y guiñando con neónicas pestañas, repleta de guirnaldas rojas, verdes y amarillas. El tachero, canoso y culto, me habla de severidad, y de alemania. Yo agradezco haber pasado la paranoia de perder el colectivo, y ya en Retiro, imagino petes de siete horas y orgías completas que incluyen, las rubias en la fila para dejar los bolsos, la morocha del asiento en el KoKo, Retiro-Neuquén, 20hs toda la planta baja para los dos, y ahora, comienza la encarnizada lucha entre la calefacción y el aire acondicionado, entre mamíferos y reptiles, dinosaurios, nada que hacer, EVOLUCIÓN.
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El Rey y All for Love qdarán p mañanaaa
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