Saludos, precarios homínidos...vengo a hablarles acerca de una cuestión que me molesta de sobremanera...la sobrerbia del punto.
Quieran o no, sus vidas estan regidas por este omnipresente sujeto...punto de partida, de encuentro, punto final. Él tiene siempre la última palbra, y origina cada letra. A él se reduce cualquier ser visto desde lejos, o contemplado en detalle. Infinitos ejércitos de este entrometido signo componen la finita realidad. Puntos veloces en líneas, que entramadas forman planos y superpuestos los últimos, transmutan en volúmenes…entes corpóreos.
Sus bellas mujeres, imponentes edificios y pomposos autos…no son más que puntos. Porque… ¿sólo a la vista existe el punto?...sabemos que está pero no lo percibimos aislado. Puede que los olores, los sabores y sus texturas, los impulsos eléctricos y todo aquello que luego traducimos en experiencia, y almacenamos como recuerdo, puede estar formado por puntos. Espero no seamos sólo recuerdos.
En fin, podemos descomponer partículas, moléculas, átomos, todo aquello que hasta hoy compone nuestra realidad…y sólo veremos puntos, incisiónes mínimas en un plano…nuestra mente a la que tanto tributo rendimos últimamente, no es más que materia, y por tanto….algún área en el infinito árbol genealógico de nuestro escurridizo objetivo.
Queremos escapar, hablamos del alma, de imágenes mentales y todo tipo de cuestiónes o Señores esotéricos, aparentemente inmateriales pero…existen. Y si se mueven pueden ser traducidos en energía, y descomponerse nuevamente en materia.
Sin embargo, nunca alcanzamos estas cosas. La felicidad y los sueños podrían ser entramados de puntos y todos los síntomas que adjudicamos al amor, texturas de los mismos. Y aún así morimos o vivimos por ellos.
Punto por punto podría, aclarales cada misterio que está explicado y resuelto por un conglomerado de puntos con nombre propio que creyó ser persona antes de que su cerebro comenzara a necesitar la respuesta.
Pero hay un talón de Aquiles (o punto débil)… el omnipresente sujeto (del lenguaje, pensado en palabras, antes leídas, expresadas en líneas, sujetas a otros puntos)…NO ES OMNIPOTENTE. No posée voluntad, y existe porque existe en nosotros. Nosotros deseamos y formamos (formas compuestas por puntos) todo lo que nos rodea.
Ésta cuestión responde un antiguo debate filosófico entre racionalistas y empiristas, acerca de la existencia de la realidad, la verdad…etc. Nuestro soberbio amigo lo responde con sencillez de falsa modestia. La Realidad (finita, delimitada necesariamente por puntos), no es más que una convencion dentro de la cual, seres asustadosa y confindidos tratan de establecer un orden. Lo Irreal, por tanto, pasa a ser una cuestión meramente burocrática de exclusión (por no pertenecer al conjunto –de puntos- A = Real), y no una respuesta lógica o filosófica al que no tiene nombre (libre de acotaciónes estúpidas e infundadas, más allá de cualquier punto). Ambos campos son existentes, lo evidente del asunto resultará confuso para los niños que puedan observar este video, pero los más “brillantes” adultos no han sabido discernir Realidad de Existencia. Tienen miedo de ver que han perdido frente a ustedes, portadores de la verdad, toda posibilidad de discusión. TODO EXISTE, sólo porque ha habitado en algún momento del tejido (de punto?) espacio – temporal, en la mente-alma de un Ser.
Así, el punto está allí porque queremos, podríamos verlo y aunque no, seguirá existiendo. Los personajes y lugares por los que divaga admirando o interpretando un “esquizofrénico” (hombre libre que causa a envidia a sus insípidos “hermanos” normales –apenas puntos perteneciantes y habitantes del conjunto A – por ver la creación en todo su esplendor) no por irreales, dejan de existir.
El mundo de puntos que nos rodea, si es que esto sucede, nos llega a través de los sentidos (deformado, cohartado y precario), de los cuales sólo sabemos que existen por pruebas que indefectiblemente han requerido el uso de los mismos y por tanto sin valor “empírico” alguno.
Cerrando la argumentación (pasados los puntos de inflexión, de tensión, de raiting y tantos otros), observamos que lo empírico, no es más que una cualidad adjudicada a aquello que se acomoda fácilmente, dentro del acotado (punto por punto legislado) mundo de lo real. No tiene, a fin de cuentas (línea por línea razonadas, punto por punto inventadas), valor sincero alguno, por encima de lo irreal, de lo intangible… dado que existe sólo porque creemos en ello, igual que en nosotros como individuos o como sociedad, igual que los puntos de los que nunca hablamos, pero se filtran en nuestras conversaciónes a diario, y forman nuestra finita “Realidad”… Dios es el chivo expiatorio de los que no quieren hacerse cargo de su realidad, ni de la que los envuelve, y la ciencia es la fé de los que no se bancan el nombre de Dios.
(Punto final)
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