Me cambió todo el formato, q fiaca...
Partiendo de una visión puramente analítica, descomponiendo la cuestión arte/diseño y sus respectivas definiciónes, intentaremos acercarnos a una propuesta sintética, recomponiendo ambos conceptos desde sus partes integrales y la insersión de ideas propias surgidas de los diversos planteos.
Para empezar, creo que no puede hablarse de conceptos o definición, mucho menos en ámbitos de comunicación como el diseño o el arte, sin hablar sobre el lenguaje.
¿Qué es el lenguaje?
Según la Real Academia Española:
lenguaje.
(Del prov. lenguatge).
1. m. Conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente.
2. m. lengua (‖ sistema de comunicación verbal).
3. m. Manera de expresarse. Lenguaje culto, grosero, sencillo, técnico, forense, vulgar.
4. m. Estilo y modo de hablar y escribir de cada persona en particular.
5. m. Uso del habla o facultad de hablar.
6. m. Conjunto de señales que dan a entender algo. El lenguaje de los ojos, el de las flores.
7. m. Inform. Conjunto de signos y reglas que permite la comunicación con un ordenador.
~ de alto nivel.
1. m. Inform. lenguaje que facilita la comunicación con un computador mediante signos convencionales cercanos a los de un lenguaje natural.
~ ensamblador.
1. m. Inform. lenguaje muy similar al de máquina, con pequeñas modificaciones mnemotécnicas que facilitan su uso. Es de nivel inmediatamente superior al de máquina.
~ máquina.
1. m. Inform. Conjunto de instrucciones codificadas que una computadora puede interpretar y ejecutar directamente.
La mayor parte de las acepciónes refieren al habla. La última opción, en cambio, podría tranquilamente representar el lenguaje institucional, ya que carece de la única condición que diferencia en este tema, al hombre de la máquina. La creatividad, la capacidad para articular por propia iniciativa (aunque las órdenes vinieran de otro, el hombre puede rehusarse), el conjunto de signos que se le presentan y transformarlo a conciencia, por mero placer o por conveniencia.
Sin embargo, esto no nos diferencia de los animales de manera radical, ya que podría objetarse que nuestro idioma es más complejo e incluso más versátil (hasta donde sabemos, los animales no pueden imitar sonidos de especies diferentes), pero no asegurar que sus sonidos o marcas en el territorio, no signifiquen algo para sus congéneres.
La utilización de herramientas también es común con otras especies, no así, la evolución o construcción de las mismas. Estas mejoras, tienen que ver con una posibilidad (a mi parecer), brindada por la “historia”, uno de los instrumentos más poderosos del hombre aunque rara vez utilizado. Mediante la historia, podemos “continuar” los estudios de Pllatón o las máquinas de DaVinci, con el registro de planos y códigos aprendidos, tomados de otras culturas, puede un hombre sentado en su casa diseñar un automóvil completamente funcional sin necesidad de probarlo antes. Gracias a la historia, podemos a diferencia de los animales, atribuir a los “pequeños pasos” de un hombre, la categoría de “gran salto para la humanidad”.
Nuevamente, el diferencial humano se encuentra en unir dos o más elementos para crear algo nuevo (o al menos novedoso). Un mono puede servirse de una rama para alcanzar un fruto, pero no se tomaría el trabajo de pelar una caña, para atar una piedra (previamente tallada) a la misma rama, y construir un hacha. Lamentablemente, esto sólo hablaría de un gusto o necesidad vana del hombre por complejizar su entorno, y no de una separación sustancial con el mono.
Volviendo a la analogía, o a combinar distintos elementos, también el rugido difiere de la voluntad de comunicar, y del hecho que lo origina. Ejemplo:
*Hecho: Hienas rodeando un grupo cachorros de tigre.
*Ejecución del lenguaje: (rugido).
*Intención: Aléjense de mis cachorros hienas!!.
Toda traducción de un lenguaje a otro será parcial, “Hello” jamás significó “Hola”, simplemente es un gesto (a veces hablado, a veces escrito) utilizado en el acto de saludar. Sería inutil decir que “Rooar!” es un rugido, o que ése rugido significa “Vete!”. Vemos entonces, que la capacidad de analogía del hombre es quizá una de sus mayores virtudes, pero tampoco está ausente en otros animales.
Así, podríamos seguir hasta creer que sólo el egoísmo y la ambición nos separan del reino animal, o intuir que el hombre es el que nunca está satisfecho, por eso tiene necesidad de dioses, moda, lógica, arte o filosofía, cuando el hambre y el refugio han sido combatidos.
Dejando esta cuestión de lado, volveremos al tema central de lelnguaje. Espero nadie se ofenda, pero a los fines de este trabajo, me resulta intrascendente si el hombre es algo más que un animal prodigioso.
Lo que sí me preocupa, a un nivel que pocos imaginan es, como diría Einstein, lo infinito de la estupidez humana. Nuestra especie, ha llegado no sólo a olvidar que el lenguaje es una herramienta, sino a creer que el hombre es un producto del lenguaje. Salvo por el sujeto del predicado, o que ahondemos en física cuántica, la precariedad y lo ficticio de nuestra información meramente sensorial, por ende, nuestra posibilidad de conocer lo real, o siquiera la existencia de un mundo exterior, hasta encontrar la iluminación, Dios, el alma universal, la materia primigenia, el Tao, o como más les apetezca llamarlo….Nada ni nadie será lenguaje.
A saber (fuera de las contemplaciónes antes nombradas), no existe nada más distinto a una mesa que la palabra mesa. Las palabras que componen nuestra lengua, como todos los signos de nuestro lenguaje, son representaciónes. Es decir, la presentación, de la presentación de algo ajeno al lenguaje. Entonces, ¿Con que pretexto o falta de lógica pretenden decir qué es el Arte? ¿Cómo pensar que no es una cuestión meramente comercial? ¿Es sólo en pos de facilitar la comunicación que se proponen los límites o definición de tal concepto?, Teniendo en cuenta que (considerándome un artista), expreso qué, cuándo, cómo para quién y porque lo necesito o creo necesario... ¡¿QUE ME IMPORTA EL NOMBRE QUE SE LE PONGA?! ¿Qué derecho o autoridad tiene un sujeto aplastado en Londres para incluir una obra de Picasso titulada “dibujo expresionista” (salvo que fuera una clara parodia) en la categoría de cubismo? ¿Creen que Dalí no se reiría en la cara de los “pensadores” que en pleno siglo XXI siguen debatiendo “esto es arte, esto no, esta fotografía frontal y sin retoques de Man Ray sobre una percha es genial, esta foto de juan pérez con una toma extraordinaria a través de seis lentes sobre su pene es pornografía”, etc?
Creo que podemos debatir plácidamente sobre armonía, composición, sentimientos, etc, de la Guernica sin necesidad de encajonarla en un término lingüístico como Arte o Diseño.
O buscamos una definición, basada en las reglas o cualidades más generales de cada concepto, a sabiendas de que sólo se hace por facilitar la comunicación, o dejamos tal trivialidad de lado y nos dedicamos a apreciar lo magnífico o inherte que a cada uno pueda parecerle la obra, o lo innovador, complejo o intrascendente de las técnicas empleadas.
Otra postura, sería admitir la posibilidad de que la discusión sobre la palabra arte sea netamente comercial. Por ejemplo, si encuentran un cuadro de un pintor francés, claramente cubista y muy, pero muy similar a Las señoritas de Auvignon, diez años anterior al de Picasso, ¿Sería Arte? (así, con mayúsculas). Porque de ser así, la excelente versión de la Guernica de mi amigo debería serlo. O, si el argumento fuere que Picasso no pudo jamás haber visto ese cuadro, cualquier obra autodidacta debería poder ser Arte, y el valor de las obras de Picasso, no sería más que por el personaje. O, si pudiesen defenderse de las acusasiónes anteriores en base a cualidades de la obra, deberíamos decidir entre él, Van Gogh, Borges, Bergman, Pollock, Allen, Berni, Cezáne, Sábato, Miguel Ángel, Minujin, Warhol, Subiela, Moureau, Cortázar, etc., etc., etc.
Podríamos inferir, que el problema en palabras como Arte, Amor, Felicidad o Libertad, es que no tienen una base referencial fuera del lenguaje como mesa, silla, perro, gato y demás. Aún así, el problema se encuentra en la condición representativa del lenguaje mismo, ya que un cajón peruano (instrumento musical), podría ser tomado por algún desconocedor por una “banqueta moderna” o una mesa, sin equivocarse jamás. Las cosas simplemente son, y el lenguaje nunca será la cosa en sí. Nuevamente, la decisión de una definición será algo subjetivo, una convención (como todas) al azar, pretendida racional por quienes la forman.
Quizá volviendo a Platón, veríamos que todo es susceptible a transformarse en otra cosa, una naturaleza potencial de las cosas. Es decir, si mesa será una base plana de X medida sostenida por cuatro patas, o cualquier objeto construido con la intención de que se convierta en mesa, la “idea” de superficie por encima del nivel del suelo que sirve para apoyar alguna cosa, o en otras palabras, la condición de mesa, seguirá siendo intrínseca de casi cada objeto por potencial.
Así, no presenta mayores inconvenientes entender la condición potencial de todo a convertirse en arte, y lo arbitrario y medianamente sencillo de ponerse de acuerdo en una definición algo más particular. Por ejemplo: Arte es todo aquello creado por un hombre, susceptible a adquirir cierta materialidad (una poesía recitada por ejemplo), que se hace de propia iniciativa, por gusto o necesidad, siempre individual de exteriorizar dichas motivaciónes. Reduciríamos así la superficialización del arte, ya que se necesitarían “razones”, es decir, ejercitar la facultad del pensamiento para explicar por qué se cree que determinado objeto es arte. Andy Warhol tenía un argumento tras la sopa campbell, no así los miles de “espejillos” que vinieron a imitarlo después.
También podríamos dejar libre a la opinión particular, sin esa necesidad moderna de totalizar, las posibles consideraciónes acerca del valor de ese arte. En lo particular creo que cuando no se aporta a la transformación del arte, el artista o el público, carece de importancia.
Si pongo una ducha en la sala principal del museo de Bellas Artes (con obras del Renacimiento y Neoclasisimo), con trazos de una motosierra y partes totalmente cortadas (al estilo de Miguel Ángel de materia en bruto, rastro de la herramienta y material pulido), no merezco más que un título acaso de “tipo original”, y la horca por plagio. Si agrego una definición, un marco teórico a mi obra que sirva por lo menos para poner en estado contemplativo a los “receptores”, entonces no es la ducha la “obra de arte”, sino toda la obra, desde los motivos, las intensiónes, las elecciónes, el resultado tangible y la explicación brindada, hasta las consecuencias posteriores.
Un cuadro de figuras geométricas yuxtapuestas de forma aleatoria o matemática, colores elegidos a conciencia o de manera intuitiva, que se hace por el placer de pintar, o para ser colgado en alguna pared, no tiene mayor valor pero tampoco deja de ser arte, especialmente si se tiene un sentido estético, un talento o conocimiento sobre la composición.
No hace mucho dejé de componer para mí, escritos y dibujos en su mayoría, que puedo considerar arte, pero no tienen mayor valor que el desahogo producido en ése momento particular, y la virtud de ser registros más “tangibles” que cualquier fotografía de aquél Marco. Es decir, si tuviesen alguna muestra de virtuosismo que pudiera elevar tales productos por ensima de la media, me harían un hombre habilidoso, pero no estarían ni cerca de alcanzar el valor del primer garabato que un niño regala a sus padres, del primer escrito en cuerpo 90 “MAMA TQIERO”, que las millones de anécdotas antes de la llegada de las cámaras digitales, los mp3 o siquiera las computadoras a nuestros hogares.
En cuanto al diseño, “cualquier construcción mayormente lógica, cuyo fin es ajeno a su producción”. Es decir, el diseño es una herramienta, un medio que puede tranquilamente ser puesto al servicio del arte. Una silla puede expresar muchas cosas, pero debe servir para sentarse, y si queremos comunicar nuestros sentimientos mediante una obra de arte, esta deberá ser diseñada para ser legible por sus futuros observadores.
Arte y Diseño.
Creemos que hay una diferencia mayor a subjetividad/objetividad, y radica en el origen/finalidad de la voluntad o el deseo de construir. El diseño es por encargo, aunque sea uno mismo el que se lo propone, y cada elemento debe ser racionalizado más que sentido para que cumpla de la forma más práctica su propósito. Es decir, el diseño es netamente funcional, no debe ser bello, más que por poseer una estética adecuada y aunque pueda tener una impronta expresiva, la satisfacción es tal, en la medida en que cumple con la necesidad que lo inició.
El arte en cambio, surge por una necesidad interior, de expresarse, de plasmar parte del “creador” en el objeto que se transforma. Hay obras que no desean plantear interrogantes, sino dar respuestas, hay obras que buscan exorcizar demonios internos, externos, compartirlos, enfrentarlos, evidenciarlos….el Arte también es funcional, pero su valor en lugar de la practicad, está en la manera en que se construye o se satisface esa necesidad interior.
Ambas deben comunicar. No toda expresión es arte, ni es Arte aquello que se hace por el solo motivo de obtener un placer. El placer, se encuentra en cómo lo que construyo se adecua a mi mensaje. Es aquí donde lo funcional es compartido…si hiciéramos un vaso retorcido por que somos “creativos y originales”, y nos hemos aburrido de la forma apagada de los mismos, y al terminar, queda una esculturilla acrílica en la cual es imposible alojar líquido alguno, este pésimo diseño, no es Arte. No intentamos expresar nada allí, y aunque luego, sólo para no sentirnos unos fracasados encontremos que el “vaso” aún muestra nuestro descontento con la forma de los mismos, no propone una solución, ni nos “libera”.
Espero se vaya entendiendo, y no ofender a nadie. Pero si llevamos este objeto a una exposición, y un montón de gente con aires de intelectualidad dice que es una “obra de Arte”… ¡Sigue siendo un fracaso!
Sólo porque no exista una definición convenida acerca del Arte, que lleva a decir necedades como “todo es Arte”, aniquilando así la posibilidad de que algo lo sea (ya que nos brinda la autoridad para decir que “nada es Arte”), no significa que nuestra estatuilla merezca mayor respeto que una alfombra incrustada en la pared, fotos de un payaso gótico, o cualquier injerto surgido de gestos involuntarios a los que hoy incluimos en el Arte.
Estas “exprisiones artísticas” no son más que una ocurrencia original. Un vacío de contenido evidencia la imposibilidad de que aquello sea Arte, hasta que un crítico le asigna un significado trascendental, y es entonces su crítica la que merecería el nombre de “Arte” si la riqueza conceptual de su mensaje, está dominada por una belleza de las formas utilizadas para expresarla. La expresión, cuando carece de intención, no es comunicación.
Hasta aquí llegamos con Arte y Diseño. Un concepto en el que prefiero ahondar para comprender mejor las sutilezas que confunden las “obras maestras” con “obras de Arte”, es el de Artista.
Todo puede ser resignificado, de manera tal, que todo “exprese” una opinión, un concepto, una idea, un sentimiento, etc. No así, “todo comunica”, ya que no podemos adjudicarle a unos hierros torneados la intención de dar fluidez al objeto, y de ser así, se trataría de una retorización poética en la cual no queda más que reconocernos como autores de ese “comunicado”.
Si la Mona Lisa fue encargada por la misma Gioconda, y no hubo un agregado más que estilístico al retrato que comunica a la perfección el ego de esta joven, entonces la obra se trata de un excelente diseño. Si hoy Juan Pérez hace una reproducción visualmente exacta a la obra, se trata de un hombre extremadamente habilidoso. Ni diseñador, ni artista.
Si un compositor musical, graba un tema utilizando lugares comunes (nena te extraño, tus ojos azul cielo, tu boca color de rosas, no sabes lo que me duele vivir sin ti, jamás había sido tan feliz, que triste, solitario y patético me veo en el espejo, etc.), y vende millones de discos debido a que una gran parte de la sociedad en la que fue insertado, ha vivido (casi con certeza) experiencias similares, y las expresiones parecen sacar las palabras de la boca o mente del oyente (ya que el lenguaje utilizado es el común de la región)…estamos en presencia de un oportunista, o muy habilidoso comerciante. Nuevamente, ni diseñador, ni remotamente artista.
“El Artista (así con mayúscula) denuncia”. Si bien adoro esta caracterización del individuo habilidoso comprometido de manera medianamente evidente (no estoy seguro de que los militares hayan interpretado muy bien a Charly) con su sociedad, no nos parece una cualidad excluyente. El artista siempre pone algo en relieve, a veces de manera más intrincada que otras, sobre un suceso, una situación, persona, objeto, momento, etc. que “hiere su sensibilidad”, o al menos irrumpe en su percepción con la profundidad suficiente como para merecer ser recordado y plasmado luego (o en simultáneo) en una obra de Arte. Es en esa sensibilidad donde destaca el Artista (en nuestra concepción al menos). El sujeto Artista, no elige serlo, no recorta momentáneamente “la realidad” para comunicar dicho fragmento, sino que posee una realidad más compleja que la media, al percibir millares de realidades fragmentadas en este entramado metafísico al que llamamos mundo.
Para no recortar demasiado el concepto, incluiremos la palabra “creativo” a los planteos que venimos desarrollando. El creativo, como aquí lo entendemos, no es alguien meramente original, aunque sea el paralelo más común en el lenguaje popular. Hay una condición llamada B.I.L. (baja inhibición latente), que podría ahorrarnos varias discusiones respecto al creativo, al genio y al loco. El tema no es tan novedoso, ya lo había planteado sin términos específicos Aldous Huxley en “Doors Of Perception”, exponiendo teorías que comienzan con los filtros de glucosa en el cerebro, y concluyen con “la soledad del Artista”.
Otra concepción del Arte, es la construcción de algo Bello. Entendemos “lo bello” en términos griegos, de trascendencia, una belleza no estereotipada sino intrínseca al ser. Aquella que nos muestra, como los cuerpos han sido “diseñados” por la naturaleza, con sutilezas casi imperceptibles donde exhibe el propósito de cada ser, su adaptación a sí y a su entorno. No existe un ser feo, cada uno es tal, y como debe Ser.
Lo que evita caer en que “todo es Arte”, aunque ahora esté fundado por la belleza del Ser, es la Estética. Un estudio de lo bello, en tanto coherencia interna de las variables formales de composición, de manera que la obra resulte en sinergia (y no una mera yuxtaposición de elementos).
“La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia”. Aristóteles.
Así, en el llamado “Arte mimético”, el Artista no difiere de un espejo, y la reproducción ilimitada es el resultado de enfrentar un par de ellos. Argumentar que el Arte o el Artista son tales, por ser reflejos de su época, sociedad, etc., es inválido por la sencilla razón de que no existe nada ni nadie ajeno a su tiempo. Decir que una obra del renacimiento es arte porque muestra en una escena los usos y costumbres de su período, no difiere de una fotografía espontánea en las calles de Buenos Aires, ni de un transeúnte vistiendo, actuando y siendo, un relfejo de su tiempo. Los llamados “adelantados”, son pertinentes a cada etapa histórica, y por lo tanto una respuesta a su sociedad que estaría “atrasada”, como un adolescente rompiendo las restricciónes de sus padres. Todo hombre (u objeto) es, dentro de un contexto, y mientras nos interesen las variables espacio-temporales, no habrá nada, ajeno a su momento.
Entonces, el Diseño es una construcción netamente racional y pragmática (más allá del “buen gusto” y agregados estilísticos) cuya realización no está en el proceso sino en el producto, y el Arte, en cambio, es la consecuencia de una necesidad de liberación a través del trabajo de un material (aunque sea no tangible), de impresiones acerca de un tema determinado, en un sujeto sensible. En ambos, siempre, existe la intención de comunicar.
Esperamos se haya entendido esto como la muestra de las transformaciónes, la exposición de las transiciónes que tanto interesaban a Picasso: “En mi caso, un cuadro es una suma de deconstrucciónes: -sería interesante fijar por medio de fotografías, no las etapas, sino las transformaciónes de un cuadro. Posiblemente se descubriría entonces el camino que sigue la razón para hacer realidad un sueño -. Sin embargo, hay un hecho notable: observamos que, básicamente, un cuardo no se transforma y que la primera “visión” – a pesar de todas las apariencias – queda casi sin tocar…”. (ver bibliografía).
El Comercio.
Un tema que tocamos cada vez que hablamos de Arte y Diseño, es lo comercial. Creo que se entiende mi visión sobre este tema en el apartado anterior (página 6, párrafo 2), y podría identificarse con una frase de Pablo Picasso, que decía algo así: “Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta”.
Por el valor de los procesos y por esta idea de vender lo que hago y no, hacer lo que venda, es que mantengo un registro apenas por fuera de lo formal (sería muy poco inteligente olvidarse de que este trabajo debe ser diseñado para reproducirse en un ámbito universitario) y trato de hacer la menor cantidad de correcciónes post-escrito, evidenciando la evolución del pensamiento. “Un cuadro no está concebido y fijado de antemano. Mientras uno trabaja en él, se modifica en la misma medida en que cambian los pensamientos. Y una vez que está terminado, sigue modificándose, según el estado de ánimo de quien lo contempla”.* La palabra “terminado” está subrayada, ya que en el mismo escrito (página siguiente) habla sobre la asociación directa entre el terminar y la muerte. Podría tomarme el atrevimiento de decir, que le hubiera interesado (y por que no, causado gracia) la sección sobre El Lenguaje, donde cabría una síntesis del timpo: Un término, es la puesta de límite al ser, el fin de la vida y comienzo de una desabrida existencia. “Las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia…si digo agua, ¿beberé?...lo que pasa con el alma es que no se vé…”. Eliseo Subiela. “El lado oscuro del corazón 2”. (aunque no lo hallé en internet, da la impresión de ser una poesía de Alejandra Pizarnik).
La Filosofía:
La fragmentación de la mirada. ¿Hasta dónde entendemos este concepto? Si tomamos un cubo Rubik, esos de la calle (admito que tengo una obsesión con este juego), podríamos entender un poco más el “ojo” humano. ¿Cómo encaramos los problemas en la vida? Si nos ponemos cara a cara, automáticamente, 5 quedarán ocultas. Si nos elevamos un poco...4. Si nos corremos de ese eje fijo...sólo 3. “Y ésa es, por lo tanto, la mejor perspectiva que existe”.
Ésa sería una escala entre el más bruto, y el más arriesgado dentro de la media. Sin embargo, hay otro tipo de gente...que recorre, y descubre más caras. Y se pregunta: ¿Por qué habría de quedarme con 3 como verdad, sabiendo que siempre me faltará saber la mitad? ¿Por qué no escapar de mi retina, hacia un lugar más profundo y ver las 6?
Si primero le doy la vuelta, luego me elevo, y más tarde desciendo... recién entonces habré abarcado el problema. Y con ayuda de la memoria, traeré a mi mente todas las visiones que obtuve. Aún así...eso sería llevar mis ojos a mi mente, y no alcanza para resolver el problema. No alcanza, una vez giradas las piezas al azar, para volver las caras a su lugar.
Aquí amigo mío, entra la imaginación. No como mero archivo mnémico, sino como construcción de abstracciones. De esa posibilidad que tiene el hombre de representar ausencias, en la cámara más oscura de su mente, y bajarlas de modo, que se hagan presentes a los sentidos.
Las dos posturas de arriba, a mi entender, diferencian la media del genio (por llamarle de algún modo). Y así como dentro de la media, hay gente más “despierta” que otra, muchos genios ignoran el fenómeno cajita china. Los cuadraditos en cada cara del Rubik, no son meros planos. Son apenas la cara frontal de un cubo más pequeño. Y… ¿Qué hay más allá de los cubos pequeños? ¿Si nos abstrajéramos de nosotros mismos, cuántas caras seríamos capaces de observar? ¿Que hay más allá de nuestro estilizado cubo de carne y hueso?¿Si yo estoy por fuera del Rubik, soy yo apenas un cubo intermedio?...
Si nos quedamos con el Rubik en particular, dentro del cubo el vacío, y entre éste y nosotros...se encuentra la nada. Pero no todos los cuerpos tienen aristas, ni en todos podemos ver “caras” concretas o diferentes. Tomemos fotos frontales de una pelota de básquet. ¿Por qué no podemos recomponerla como al cubo? Simple. Si pintáramos 6 vistas frontales de la esfera, tendríamos en cada borde un nuevo color, una mezcla, una yuxtaposición de planos de color, de caras. No hay cubos en la naturaleza... ¿No hay aristas, ni bordes claros entre los seres vivos? ¿Entre cada organismo fuera de la matemática y la lógica humana? ¿No sería un tanto iluso, sabiendo que respiramos, decir que hay nada o vacío dentro y fuera de cada cuerpo?
Aquí empiezan los planteos eternos, entre los que buscan una verdad última. Algunos ven a Dios, con cualquiera de sus nombres, otros se quedan con la nada, otros materia (cubitos aún más pequeños). Sócrates dijo una vez, algo así como: “Más sabio es el que sabe lo que no sabe”.
Siempre habrá algo por descubrir, quién no sea feliz en la búsqueda, confórmese con la “verdad” que mejor le quede, pero no se enaltezca con ella. Para mí es posible seguir encontrando espacio y “cubos” infinitamente... por eso no quiero respuestas, más que como medio para nuevas preguntas. Nos une lo incierto. Si pudiéramos dotar de color, esa vaga mezcla de cubitos y espacio... ¿No se vería como los bordes difusos de la esfera? ¿Cómo los pixeles de una fotografía digital?
Esto puede explicar mi fascinación por el Rubik. Las caras que se tocan (aristas y esquinas), son en realidad encastres posteriores, relleno para distraernos de lo esencial, para complicar el juego. En cambio, los cuadrados al centro de cada cara, aparentemente más desconectados (los colores puros de la esfera) están unidos en su interior, siendo los que articulan el gran cubo.
Ahora vaya a tomar un café...relájese, y vuelva en un rato. No es necesario que abandone físicamente su sitio. Cuente ovejas, tenga fantasías anticristianas, véase como personaje de una obra que le guste...suficiente. Ahora, ¿Cree usted normal explicar la existencia en un cubo de colores?¿Por qué?¿Qué es normal?¿Porque no puedo mostrar una cara oculta de la sociedad proponiendo seres con aristas?¿Por qué la abstracción que tanto nos deleita en filosofía debería ser ajena al Arte?...”¿Por qué habría de quedarme con 3 como verdad, sabiendo que siempre me faltará saber la mitad?¿Por qué no escapar de mi retina, hacia un lugar más profundo y ver las 6?”... ¿Se habrán preguntado esto Picasso o el Sr. Rubik?
...”Según estas ideas la función del cerebro, el sistema nervioso y los órganos sensoriales es principalmente eliminativa, no productiva. Cada persona, en cada momento, es capaz de recordar cuanto le ha sucedido y de percibir cuanto está sucediendo en cualquier parte del universo.”...“La mayoría de las personas sólo llegan a conocer, la mayor parte del tiempo, lo que pasa por la válvula reductora y está consagrado como genuinamente real por el lenguaje del lugar.”... “El artista está congénitamente equipado para ver todo el tiempo lo que los demás vemos únicamente bajo la influencia de la mescalina. La percepción del artista no esta limitada a lo que es biológica o socialmente útil....”. Aldous Huxley. “The Doors Of Perception”.
La Política:
Si bien es extremadamente interesante la obra homónima de Aristóteles (aunque hoy en día, la hipocresía lo trataría de “Facho”), no vamos a hablar de esa política estrictamente. Es decir, hablaremos de la política en el sentido filosófico, ideológico, en la elección de un pensamiento base que rige el obrar del hombre.
Así, las inclinaciones políticas del artista modelarán sus piezas, le permitirán la soltura de ciertos aspectos y lo restringirán en otros. Podría decirse, como se hace a menudo, que el Arte es ajeno a la política, pero expondré en breve, mi postura de que no existe un hombre ajeno a la política.
La construcción del sujeto implica siempre un razonamiento político, aunque la política propiamente dicha suele interesarle a partir de los 18 ó 21 años. El Yo, reprime un compendio de deseos, de impulsos, de sueños y de necesidades, por una bajada de línea siempre existente dada por el grupo social primigenio (ámbito escolar, ámbito familiar y amigos).
Ningún genio es ajeno a su contexto, más bien se nutre de él, por adhesión o por rechazo.
La materia prima de Picasso, de sus genes a sus medios, no obedecen más que al legado de este grupo original, sus búsquedas (o encuentros como él decía) pudieron haber sido personales, pero nunca independientes de Gauguin, Cézanne, Van Gogh, Braque, Miró, etc., etc. etc. Considero una estupidez, que se mantenga la posibilidad de que el Cubismo no tenga relación, por ejemplo con el Dadaísmo.
Hará un año que leí unas cartas de Picasso, y me enamoré de su visión y sus concepciones (calculo que por similitud), pero a pesar de mi necesidad de diferenciación, iría en contra de mi política abogada de la lógica pura (utilizada en Le Petit Prince, por ejemplo), no haberme parecido con el tiempo, o al menos, por un tiempo, a Morrison, a Picasso, a Charly García, a Elvis, a Steven Tyler, a Alejandro Sanz, a Joaquín Sabina, a mis viejos, a mis amigos, a mis profesores, a las mujeres, los paisajes, los animales…en fin, a todo lo que a tocado con cierta profundidad la membrana sensible de mi fugaz vida.
Debo reconocerme un coleccionista de frases, una obsesión particular por la capacidad de síntesis. Así, creo que varios de los hallazgos de este texto podrán cerrar a continuación, con algunas frases de Pablo Picasso:
“El arte es peligroso, el arte no es casto; no están hechos para el arte los inocentes ignorantes. El arte que es casto no es arte”. (Arte denuncia).
“Por desgracia uso las cosas según me lo dicta mi pasión”.
“Pintar es otra manera de llevar un diario”.(El valor de registro. Pág. 5 Párrafo 3º).
“La pintura es más fuerte que yo, siempre consigue que haga lo que ella quiere”.
“… El Arte no consiste en la aplicación de un canon de belleza sino en lo que el instinto y el cerebro son capaces de concebir más allá de ese canon”.
“Todo lo que puede ser imaginado es real”.
Yo diría que existe, lo real es, en principio imaginado).
“Pintar como los pintores del renacimiento, me llevó unos años, pintar como los niños me llevó toda la vida”.
Bibliografía.
Todas las citas de Picasso (excepto las frases), fueron extraídas del siguiente texto:
Walter Hess. “DOCUMENTOS PARA LA COMPRENSION DEL ARTE MODERNO”. Edición revisada y actualizada por Dieter Rahn. Ediciónes Nueva Visión - Buenos Aires.
El apartado sobre Pablo Picasso (página 86). Cita dos fuientes:
1: Wort und Beckenntnis, Zurich, 1954.
2: Worte des Malers Pablo Picasso, Zurich, 1970.
Frases tomadas de:
http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/pablo-picasso.html
(y fácilmente ubicables en varios blogs sobre frases).
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